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Cambios de Paradigma y Software Libre

rcsl — Lun, 22/09/2008 - 09:39

Publicamos un artículo escrito por Francisco J. Torres-Rojas, Ph. D., profesor de la Escuela de Ingeniería en Computación del Instituto Tecnológico de Costa Rica. What a piece of work is a man, how noble in reason, how infinite in faculties, in form and moving how express and admirable, in action how like an angel... William Shakespeare, Hamlet II, 2 Introducción El homo sapiens ha existido como especie desde hace apenas unos 150 mil años. Nuestra función natural como depredadores ha sido exitosa. Pese a nuestra fragilidad frente a otras criaturas, hemos sobrevivido y hemos llegado a dominar el planeta. Cada generación acumula conocimiento que pasa a sus descendientes. Lo que llamamos “ética” y “moral” son, a fin de cuentas, reglas prácticas que vamos ajustando con nuestros hallazgos del funcionamiento del universo. Estas reglas nos alejan cada vez un poquito más del sanguinario depredador que nuestra genética fabrica (un bebé humano actual es perfectamente intercambiable por un bebé humano de hace 150 mil años) y nos acercan un poquito más al “ángel” que podemos ser encaramados en la plataforma de buenas ideas acumuladas por milenios. Las generaciones previas a una regla ética no la cumplen y la verdad, siendo justo con ellos, no hacían nada malo a la luz del conocimiento que tenían hasta ese momento.Así, por ejemplo, cosas como el incesto o el canibalismo, que a nuestra sociedad moderna le resultan crímenes espantosos, han sido usuales durante más del 90% de nuestra existencia como especie. El incesto no era mal visto, sencillamente porque la relación entre sexo y reproducción no se estableció hasta hace unos 10 mil años. El concepto de madre era evidente puesto que las mujeres parían a sus hijos, pero la participación masculina en la reproducción ni se sospechaba, así que nadie era “papá” de nadie. El sexo con quien fuera era un pasatiempo instintivo y sin consecuencias bastante popular en aquellos días sin fútbol, sin televisión y sin Internet. Por su lado, el canibalismo era una forma normal de conseguir alimento en las muy frecuentes hambrunas, entonces, el canibalismo (no metafórico) era totalmente aceptable como modelo de negocios. Incluso si no era por hambre, el comerse a los derrotados en una trifulca mandaba un excelente mensaje disuasivo a quienes quisieran atacar de nuevo a nuestro clan (i.e., canibalismo como marketing). Entonces, los seres humanos no veían como inmoral ni el incesto ni el canibalismo, uno por ignorancia y el otro por conveniencia. Nos debiéramos preguntar: ¿Cuántas de nuestras prácticas actuales serán consideradas como barbaridades en el futuro? Nuestras excusas históricas podrían ser que no sabíamos lo suficiente (la cual es razonable), o que sí sabíamos pero que se generaba mucha riqueza haciéndolo, ergo estaba justificado (esta es inaceptable). Cambios de Paradigma Con la invención de la agricultura y la domesticación de animales, se aclaró un poquito el asunto del sexo, se inventó el “Día del Padre” y se reguló quien podía reproducirse con quien. Además se dejó el nomadismo y se prefirió un modelo de vida sedentario. El canibalismo fue abandonado, por un lado porque ya podíamos comernos a nuestros animales domésticos acompañados de una buena ensalada, pero sobre todo porque se volvió inmoral comerse a un enemigo derrotado cuando era más conveniente para nuestros negocios conservarlo como esclavo. Así, la decisión gerencial de la época condena al canibalismo como antinatural y lo reemplaza por la esclavitud de otros seres humanos para que trabajen los campos de los triunfadores y les proporcionen un mejor nivel de vida. Se crea un sistema económico que duraría casi 10 mil años que requería indispensablemente a la esclavitud para producir riqueza, y que por lo tanto era “moralmente” aceptable. Hasta hace menos de 150 años la economía y forma de vida de las clases dominantes en los estados del Sur de los Estados Unidos dependían de la mano de obra esclava para subsistir, y los esclavistas exponían el argumento monetario sin sonrojarse siquiera: “¿De qué quieren que vivamos sin esclavos para nuestras plantaciones?”. Similar al incesto, el canibalismo, y la esclavitud, la historia de la humanidad está llena de otras prácticas que ahora consideramos aberraciones, pero que en su momento se tenían por morales y aceptables, principalmente porque generaban riqueza. A los anteriores podemos agregarles las monarquías absolutistas, la “Santa” Inquisición, el trabajo infantil, trabajadores sin derechos laborales, segregación racial, desigualdad sexual (todavía muy presente), y muchos otros más. Todos los anteriores tienen en común que requirieron (o aún requieren) un cambio de paradigma drástico para que se acabaran. Por lejanía, los cambios de paradigma que se han dado en el pasado son fáciles de entender para nosotros en esta época. Hasta ahorita, no he conocido a una sola persona ordinaria que añore los tiempos del incesto y el canibalismo (Hannibal Lecter no cuenta). El gran problema es cuando nosotros mismo estamos inmersos en un punto de inflexión histórica, nos cuesta interpretar los cambios que deben hacerse. El asunto es mucho peor si creemos que nuestros intereses económicos egoístas se verán afectados por el cambio, aunque la Sociedad como un todo se beneficie. En un ejemplo de esta oposición egoísta al cambio, los tabacaleros han hecho y harán todo lo que puedan por impedir legislación que afecte su lucrativo negocio. Han atacado con todo tipo de argumentos (y con gentes pagadas) normas que prohíben fumar en lugares públicos o hasta en bares como ya se aprobó en varios países europeos. Negarán recalcitrantemente u ocultarán la evidencia médica y científica de que la “riqueza que generan” viene de crear adictos y de envenenar a otros seres humanos. ¿Se acuerdan de los argumentos en “defensa de la libertad de expresión” cuando se logró regular la propaganda de cigarrillos y licor? En esa época cerraron filas las compañías tabacaleras, las agencias de publicidad y las cámaras de medios de comunicación para defender su forma de producir riqueza, independientemente de la salud de los consumidores de humo. ¿Recuerdan cuando profesores y estudiantes fumaban en las aulas como si nada? Por dicha algo hemos aprendido y avanzado. Software Libre Para ir entrando en el tema de este documento (¡Al fin! dirán ustedes), es ilustrativo ver los argumentos económicos, religiosos y legales que daban los esclavistas en el Siglo XIX contra la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos, y mutatis mutandi pensar que estén atacando al software libre. Los bonachones esclavistas hasta aseguraban que los malvados abolicionistas iban a dejar a los pobres esclavos y a sus hijos sin techo y sin comida, sin la protección benévola del amo (¿Les suena familiar?). También analizaban los esclavistas la pérdida de riqueza que el país entero sufriría, incluidos los estados del norte. Objetivamente, el desgaste de la Guerra Civil y la búsqueda de estabilidad después de establecer el nuevo paradigma sin esclavos sí afectaron negativamente por un tiempo la economía de este país, pero lograron adaptarse y con imaginación se volvieron a encarrilar (nota 1). Subrayo imaginación porque precisamente este es uno de los puntos claves en las discusiones respecto a cómo generar riqueza bajo un paradigma de software libre y se esperaría que en las universidades la imaginación sea una de las virtudes más apreciadas y estimuladas. Hay mucha confusión de conceptos entre los que se oponen al software libre. No es un asunto de Microsoft vs. Linux, ni es un asunto de tecnologías diferentes. De ahí que la tan manoseada “neutralidad tecnológica” sea un término manipulador de marketing del mismo nivel de tontería que “diseño inteligente” inventado por los creacionistas) o “iguales pero separados” (inventado por los racistas). Por ejemplo, supongamos que en nuestro país se pasara alguna ley que prohibiera la importación de pantalones hechos en fábricas que usan mano de obra esclava infantil, y que se favorezca la importación de esas mismas prendas de fábricas que usen empleados normales. Entonces los defensores del primer tipo de fábricas podrían salirse por la tangente y alegar a gritos que debe haber “neutralidad tecnológica” entre sus pantalones y los de la competencia. El problema no está en la tecnología de los pantalones, puede que hasta los de la fábrica de niños esclavos de manitas pequeñas sean de mejor calidad que los otros, el problema está en que esta fábrica se niega a seguir ciertas reglas que el paradigma actual (no explotaremos niños) exige. Las personas que adquieren cualquier producto (una licuadora) o servicio (ir al dentista) tienen ciertos derechos que los protegen o que los hacen darle preferencia a los proveedores que les garanticen estos derechos sobre los que no se los dan. Algunos de estos derechos están protegidos por las leyes del país respectivo, y otros son resultado de la competencia en el libre mercado entre diversos proveedores del mismo producto o servicio. La definición de software libre no restringe la tecnología, ni cómo se fabrica el software. Tampoco restringe cuánto se puede cobrar por un producto de software (Richard Stallman sugiere que entre más caro se venda, mejor), pero sí exige ciertos derechos para los usuarios de este software: • Derecho de uso. Podemos ejecutar el programa donde queramos, para lo que queramos y cuando queramos (hay ciertos productos no libres que hasta incluso prohíben -con la amenaza de abogados- que se hagan benchmarks o mediciones del rendimiento real del producto, mucho menos enfrentándolos a productos de software libre que realicen funciones equivalentes). • Derecho a estudiar el programa. Podemos estudiar el programa fuente, entender que es lo que realmente éste hace - en la medida de nuestros conocimientos de computación -, de manera similar a desarmar una licuadora que compramos en una tienda. En una carrera universitaria de computación este derecho es fundamental. Imaginen una “escuela universitaria de mecánicos” que tengan prohibido levantar las tapas de los motores de los carros, el futuro de estos “profesionales en mecánica” será inflar llantas y lavar parabrisas. O trabajar en un “Call Center” explicando cómo meter la marcha atrás. • Derecho de modificar el programa. Si del estudio del programa fuente se revela que no nos conviene de la mejor forma posible (por errores, por mala fé, o por que no considera todos los casos posibles), pues lo modificamos. Por sí solo esto crea una fuente de trabajo y de “generación de riqueza”: estas modificaciones pueden ser cobradas. Nótese el beneficio implícito a la humanidad. • Derecho para redistribuir el programa. El programa puede ser copiado y distribuido (ya sea la versión original o la versión modificada) cuantas veces se quiera y de la forma que quiera (inclusive cobrando por la distribución, volvamos a generación de riqueza) siempre y cuando se mantengan de nuevo los derechos mencionados arriba. Entonces el asunto es así: un software es libre si le da al usuario estos derechos, y no es libre si se los niega. Si algún fabricante de software decide que su software no sea libre pues tiene, de momento, todo el derecho del mundo a hacerlo así. Todavía el cambio de paradigma está en transición y no hemos llegado (aún) como sociedad a considerar inaceptable este tipo de software. En mi opinión, en un futuro no muy lejano recordarán con una sonrisa incrédula esta época donde usuarios e instituciones aceptaban dócilmente condiciones de desventaja frente a los fabricantes de software. Les resultará tan extraño como nos resulta a nosotros la imagen de niños trabajando en una mina de carbón. Volviendo a la actualidad, si ahorita algún usuario hace copias ilegales o distribuye software no libre, o le hace benchmark cuando le dijeron que no podía, esa persona está violando las reglas del juego y se merece todas las sanciones legales y monetarias que le correspondan. Se las merece por tonto. En mi caso, me siento muy orgulloso de no usar ni poseer ningún software copiado ilegalmente y de haber insistido en su momento en que nuestra escuela no tuviera ni usara ningún software ilegal bajo ninguna excusa. Pero, me siento aún mucho más orgulloso de casi no usar para nada software no libre. Simple sentido común. Mi punto es que si tenemos una necesidad que puede ser resuelta en forma equivalente por un software libre y por un software no libre, ¿En qué cabeza cabe comprar el software no libre y renunciar a los derechos mencionados? Hagamos peor el escenario: ¿Qué tal si para cierta necesidad particular la solución de software libre es evidentemente superior a la de software no libre? En ese caso si el encargado seleccionar el software es privado (un individuo o una empresa privada) y escoge el software no libre, a lo más lo podemos juzgar de ser medio baboso. Ahora, si el comprador es “público” (i.e., el estado o alguna universidad pública) y con fondos públicos decide comprar el software no libre a pesar de la superioridad objetiva de la otra opción, pues le damos de nuevo el título de baboso, pero, y esto es más grave, se debe investigar el uso indebido de recursos públicos. Como pagadores de impuestos podemos sospechar de cualquier cosa entre incompetencia, pereza mental o corrupción. Como usuarios, es totalmente razonable hacer un esfuerzo claro de buscar primero una opción de software que nos dé los derechos de software libre, o de tratar de convencer a cierto proveedor para que cambie sus políticas y nos otorgue esos derechos. Este punto es importante. El ser software libre no implica diferencias tecnológicas. Cualquier software no libre puede convertirse en software libre con un par de llamadas telefónicas y un correo electrónico. Sólo excepcionalmente, si fallamos en encontrar software libre, debemos escoger entre opciones de software no libre. Ventajas del Software Libre ¿Hay ventajas inherentes para los usuarios y por ende para la Sociedad en el uso de software libre? Mi opinión es totalmente afirmativa. Diría que es casi obvio. Para empezar, de los derechos asociados al software libre se deriva un modelo de desarrollo muy interesante y equivalente a la forma como se crea la Ciencia moderna. El trabajo de cada científico es juzgado por medio de peer review. Estos revisores evalúan si el paper vale la pena de ser publicado o no. Si es publicado, científicos de todo el mundo pueden reproducir sus experimentos, encontrar fallas, modificar la teoría y repetir el proceso de nuevo, hasta que la teoría muere si estaba equivocada o es mejorada considerablemente. Con el software libre el proceso de peer reviewse escala por miles (o cientos de miles) de usuarios alrededor de todo el mundo, mejorando la calidad del software a gran velocidad. Además queda claro que lo que se busca “optimizar” es el beneficio de los usuarios del programa, no los beneficios de la empresa “dueña” del software. Prácticas indeseables como obsolescencia planificada (built-in obsolescence) o “creación de dependencia” no pueden prosperar en un ambiente de software libre vigilado por una comunidad de usuarios alrededor del mundo (nota 2). Tendremos la seguridad de que el software “trabaja para nosotros” como usuarios, y no para la empresa que lo creó (e.g., no va a estar informando a nuestras espaldas de nuestras actividades). Entonces hay una tendencia manifiesta a que el software libre sea de mayor calidad que el software no libre. Otra de las características más llamativas del software libre que también se deriva de los derechos es que no haya que estar pagando constantemente por licencias. En un país de recursos limitados como el nuestro esto no es un asunto de despreciar. Los datos al respecto son alarmantes. ¿Cuántos millones de colones se han desperdiciado en pago de licencias? ¿No pudo este dinero ser mejor invertido en infraestructura, educación, recursos para investigación y hasta (agregándole “insult to injury”) en patrocinar la creación de software libre que beneficie a toda la sociedad? Solicitarle a las instituciones públicas que prefieran usar software libre sobre software no libre en igualdad de condiciones no debiera de requerir de una ley. El seleccionar software libre prioritariamente en esos casos debiera ser resultado inmediato de la simple capacidad técnica, honestidad y los proverbiales tres dedos de frente (sentido común) de nuestros funcionarios públicos. Debiéramos confiar en que lo hagan bien. Pero, en este mundo real, la confianza es buena, pero el control es mejor. De ahí mi apoyo total a la “Ley de Software Libre”. Una excelente pregunta en este punto es: Si el software libre es tan bueno, ¿Por qué el mercado libre no la ha seleccionado como la fuerza dominante? En primer lugar, el uso de software libre crece constantemente año tras año, en los lugares y aplicaciones más diversos. Pero claro, aún un porcentaje enorme de los computadores de todo el mundo usan software no libre. No sólo eso, sino que casi todos usan misteriosamente la misma marca de software no libre. ¿Qué sucede? No seamos ingenuos. El mercado libre no es tan sabio como se nos ha hecho creer: con la suficiente cantidad de músculo económico es fácil víctima de distorsiones. Se da la formación de monopolios u oligopolios que destruyen sistemática e ilegalmente a la competencia. Múltiples juicios y sanciones antimonopolio son evidencia de esto. En el caso de nuestro país, debemos entender que la terrible dependencia tecnológica hacia un único fabricante es una amenaza. Un argumento para asustar a los que quieren usar software libre son los costos de conversión a una tecnología diferente, aunque sea mejor. ¿Entonces qué? ¿Estamos atrapados para siempre en el uso de una única tecnología de cierta marca sea mala o buena? Así cualquiera se convierte en la persona más rica del mundo. Lo cómico es que no se menciona “neutralidad tecnológica” hasta que se avisa que se va a considerar seriamente opciones de software libre. ¿No deben los profesionales nacionales y las Universidades hacer algo para romper este círculo vicioso de dependencia? Sería inaceptable que una institución pública abra una licitación para comprar “vehículos marca Hyundai de diversos cilindrajes y colores” ¿Por qué entonces sí se publican licitaciones para comprar ciertos productos de software con marcas específicas? Software Libre y Universidades Públicas Como prolongación del uso prioritario de software libre en instituciones públicas, se esperaría que las Universidades públicas pongan su granito de arena en este esfuerzo. Acá sale a la luz uno de los argumentos circulares favoritos de los defensores del software no libre. Nos dicen que un problema de usar software libre es que no hay suficientes profesionales graduados de las universidades expertos en usar o mantener software libre (nota 3). Por otro lado, muchos, incluidos profesores universitarios, dicen que no deberíamos enseñar a usar software libre porque nuestras empresas no lo requieren y en la visión (para mi gusto miope) de estos profesores nuestra labor es formar empleaditos para estas empresas. Me imagino que estos profesores desearían cursos “universitarios” donde les enseñemos a nuestros estudiantes a usar ciertos productos específicos que se están usando esta semana. En los últimos 9 años he usado única y exclusivamente software libre en todos mis cursos, ya sean de bachillerato o de maestría, ya sean en el ITCR o en la UCR. En cada curso ha habido al menos 2 proyectos programados no triviales. Si combino todos los minutos que he usado en todos estos más o menos 50 cursos para enseñar cómo usar software libre, deben ser unos 25 minutos. Eso me da unos 30 segundos por curso donde lo que he impartido de sabiduría en este tema ha sido “Necesito que aprendan a usar las siguientes cosas...”. Conozco de excelentes profesores del ITCR o de la UCR que siguen exactamente el mismo enfoque usando software no libre en sus cursos. Nuestro deber como profesores universitarios es enseñar conceptos fundamentales, es enseñar a nuestros estudiantes a pensar, es exigirles a aprender por sí mismos. En mi opinión, un curso universitario no es el lugar para dar “capacitación” en ningún producto de software libre o no libre, eso queda para escuelitas comerciales. Nuestros estudiantes, ya como profesionales sabrán adaptarse a las necesidades de sus lugares de trabajo y sacarle provecho a los nuevos productos que requieran usar (si esto no fuera así, ya le habrían cortado el rabo a todos nuestros graduados de hace 4 años para atrás... porque en la universidad definitivamente no los capacitaron en los productos que aparecieron el año pasado). Ahora bien, ¿Por qué usar software libre en cursos universitarios de computación? La respuesta cae por su propio peso. Citando a un estudiante con el que conversaba, enseñar computación sin software libre es como enseñar poesía donde sea prohibido leer a Becquer, a Whitman, a Shakespeare, a Neruda o a César Vallejo. Un profesional universitario en computación debe ser mucho más que un “cliqueador de nexts”, debe ser capaz de diseñar y crear nueva tecnología, no ser simplemente un usuario entrenado en el paquete de moda. ¿Pero de qué vamos a vivir? Esta pregunta seguro se la hicieron los señoritos de Georgia y de Alabama viendo sus plantaciones sin esclavos. Algunos profesionales en computación se la hacen también ante la posibilidad cada vez más cercana de que algún día el software libre con los derechos mencionados para sus usuarios sea el único aceptable. Una sola palabra cubre todo lo que hay que hacer: imaginación. Un nuevo paradigma que favorezca el beneficio de la sociedad sobre los intereses económicos de unos pocos también trae nuevas oportunidades de negocios que podemos explotar. Hay empresas en diversos países del mundo que viviendo del software libre tienen ganancias superiores a las de cualquier empresa de Costa Rica (puede que hasta más ganancias que todas las empresas de Costa Rica combinadas). A los que han leído hasta acá, les dejo de tarea hacer unas búsquedas en Internet para ver que empresas relacionadas con computación generan riqueza a pesar de no dedicarse a la venta de software no libre, muchas regalan sus programas. Puede que usen el buscador de una pequeña empresita llamada Google por ejemplo... Notas: 1. Por favor, no trivializo los problemas raciales ni las luchas por los derechos civiles que aún no se resuelven en forma perfecta ni en los Estados Unidos ni en el mundo entero. 2. Recordemos que estas prácticas están bien documentadas y se favorecen en un mercado dominado por un monopolio o un oligopolio. Oops. 3. ¿Cuántos graduados de las universidades públicas a inicios de la década de 1980 sabían usar algún producto de Microsoft? Eran las épocas en que los profesionales en computación éramos expertos en Cobol, en RPG y en JCL de IBM. ¿Cómo habremos hecho para seguir trabajando? ------------------------------------------------- Francisco J. Torres-Rojas, Ph. D. Profesor Escuela de Ingeniería en Computación Instituto Tecnológico de Costa Rica -------------------------------------------------
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Software libre en el LICEO DE ATENAS

Anónimo — Jue, 21/05/2009 - 08:55
Qué tal? En el Liceo de Atenas hay un pequeño grupo de docentes que estamos implementando una serie de cambios a nivel tecnológico, con el firme objetivo de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Instalamos una red de Internet inalámbrica y una red interna que funciona con Easy Hotspot. Capacitamos un grupo de 10 compañeros en Linux y el sistema operativo Ubuntu 8.10 y fomentamos la aplicación de la tecnología en el aula, amparada siempre en software libre: hay algunos que usan Debian y Gnewsense también.
Ya hay algunos estudiantes que han migrado hacia software libre y seguimos fomentando su uso.
Nos alegra mucho este espacio. Cualquier comentario o aporte pueden hacerlo a gstv99@gmail.com.
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he leido rapidamente su

Jairo Leandro Alpizar (no verificado) — Mié, 12/11/2008 - 09:42

he leido rapidamente su articulo, creo que lo importante de la industria

del software Libre es volver el desarrollo de la tecnologia a sus origenes

donde la colaboracion del conocimiento, la prueba y el error en una comunidad

cientifica sea relevante, sin embargo tambien tiene aristas importantes pues toda

actividad economica es dar un servicio a la poblacion donde haya rentabilidad para los

negocios, y es justo que haya rentabilidad, sin embargo esto no quiere decir que sigamos

las tediosas y casi inescrupuloso camino del update and upgrade y el Pague! por un

servicio tecnologico, la cual brinda Linux, open ofice o el mozilla o el Opera, entre los mas

sonados, es decir, la tecnologia es un Servicio economico social para la Humanidad!

muchas gracias

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Excelente artículo de

Spikezz — Lun, 06/10/2008 - 09:44

Excelente artículo de Francisco. Yo soy uno de los tantos graudados que conocemos el software libre, pero desgraciadamente trabajo para una multinacional que solo compra software propietario hehe.

He creado un grupo en facebook para promover el open source en el gobierno de Costa Rica. Los invito a unirse para que promovamos conciencia sobre la necesidad de promover el open source en nuestras instituciones publicas:

http://www.facebook.com/group.php?gid=20601072110&ref=ts

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Excelente artículo. En una

Adelante el OpenSource (no verificado) — Mié, 24/09/2008 - 15:24

Excelente artículo.

En una sociedad futurista a corto plazo el software propietario no tiene cabida y es una lástima que nuestras instituciones públicas sigan con los ojos cerrados y luchando contra el software libre.

Como en todo en este país siempre hay intereses ocultos, pero recuerden que entre cielo y tierra no hay nada oculto. Imaginense la cantidad dinero de los impuestos que nos ahorraríamos al optar por un esquema de licenciamiento 0$, con herramientas tan o mejores que las propietarias. Sería interesante que realizaran este estudio.

La verdad es una lástima que no se tomen decisiones de peso al respecto, lo ideal sería que los ingenieros en sistemas seamos más politicos y ayudemos a tomar las decisiones en los aspectos de técnología y los políticos menos corruptos y tomen en cuenta las posiciones de expertos en la materia.

Saludos y sigamos luchando por fomentar el software libre.

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Imagen de elopio

¡Qué bueno! Y en ¿Pero de qué

elopio — Mié, 24/09/2008 - 00:43

¡Qué bueno!

Y en ¿Pero de qué vamos a vivir?, yo le agregaría: ¡pues de software libre!
Los derechos que nos da nos permiten que al agregar imaginación las buenas ideas sean bien rentables.

Ahora, si la pregunta es ¿de qué van a vivir los que le venden al estado el mismo programa una y otra vez cobrando cómo si lo estuvieran desarrollando de cero? Esos deberían pasar unas cuantas semanas en la cárcel por estafadores. Facilmente podríamos culparlos de muchos de los males del país, que empiezan por el mal uso de recursos. Luego van a tener que aprender a trabajar para vivir.

el futuro es libre...

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Genial, me parece que el

Jaime Gutiérrez (no verificado) — Lun, 22/09/2008 - 20:18

Genial, me parece que el artículo brinda una visión desde otro ángulo en este tema, que a veces es complicado de entender.

Mi única observación tiene que ver con la definición de software libre, la cual en la cuarta viñeta (Derecho a redistribuir el programa) dice: "...siempre y cuando se mantengan de nuevo los derechos mencionados arriba.". No estoy de acuerdo pues considero que eso tiene que ver más con el tema de Copyleft que con la definición de Software Libre. Por ejemplo un software con la licencia LGPL es software libre, sin embargo no garantiza que se mantengan los mismos derechos que se otorgan.

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Uffff... este artículo es de

carocr — Lun, 22/09/2008 - 15:01

Uffff... este artículo es de lectura obligatoria. Lo único que lamento, es que la esclavitud en nuestro mundo seguirá existiendo... lo cual no invalida el argumento de que el SL será el único existente en el futuro, por las mismas razones: el SL es y crecerá como productor de riqueza (igual que el trabajo infantil, aunque a la larga, sea el mayor productor de miseria del mundo). Ahora, muchas veces, cuando miro el futuro y veo que el SL será el gran ganador, me pregunto si dará tiempo para que ese mismo cambio de paradigma alcance áreas como la cultural o la convivencia humana como un todo. Si desaprendiéramos el egoísmo, la esclavitud también desaparecería como desaparecerá el Software Privativo.

--
Carolina Flores Hine http://www.piensalibre.net/tics

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Desde hoy difundiré éste

Gustavo Izurieta (no verificado) — Mié, 15/10/2008 - 16:34

Desde hoy difundiré éste Excelente Artículo. Estoy seguro que promoverá la reflexión y la elevación de conciencias. Gracias.

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